Las vacunas: el mayor logro de la medicina

historia de las vacunas

Hoy os invitamos a un viaje fascinante. Desde que en 1796 el médico rural inglés Edward Jenner descubriese la primera vacuna de la historia hasta la actualidad, el mundo ha podido combatir algunas de las epidemias más mortíferas y contagiosas de todos los tiempos. Se estima que con ellas se han podido salvar 1.500 millones de personas.

La viruela, el sarampión, la rabia, la tuberculosis, la fiebre amarilla, el tétanos o la hepatitis B aparecieron mucho antes que la Covid-19. En este momento queremos reivindicar desde Farmacia Santamaría la importancia del avance científico para valorar como se merece el acto de vacunarse como un simple gesto que puede salvar muchísimas vidas.

Noticias como la reaparición del sarampión, una enfermedad que se daba por casi erradicada, deben hacernos pensar en que ninguna moda o ideología que rechace las vacunas puede ser más importante que la vida propia y la de todos los demás.

La primera vacuna de la historia: la vacuna contra la viruela

Hoy conocemos 517 enfermedades infecciosas pero la viruela ha sido la más letal de todas y la única que se considera erradicada en su totalidad.

Sus orígenes se remontan a las momias del Antiguo Egipto y para entender su magnitud os contamos que sólo en el siglo XX provocó la muerte de más de 300 millones de personas.

Pues bien, fue el médico, cirujano y farmacéutico Edward Jenner quien inventaría una vacuna para combatir este virus revolucionando la medicina para siempre y convirtiéndose en la persona que probablemente más vidas haya salvado de toda la historia.

Jenner escuchó en el pequeño pueblo donde estaba formándose una creencia muy popular por aquella época y que tenía que ver con otro virus de la misma familia que se contagiaba a través de los animales y que producía en los enfermos ampollas en la piel. Una ordeñadora de vacas diría: “Yo nunca tendré la viruela porque he tenido la viruela bovina”, conocida también como viruela vacuna.

Basándose en la ‘variolización’, un método introducido en el siglo XVIII en Londres por la esposa del embajador inglés en Turquía, Lady Montagu, Jenner decidió inocular a un niño de 8 años con materia infectada que obtuvo de una persona que padecía la viruela bovina. El pequeño sufrió una fiebre leve pero nada más. Meses después volvió a inocular al niño, pero ya no con viruela bovina sino con viruela humana y pudo comprobar cómo el niño no contrajo jamás la enfermedad.

Edward Jenner vacunó a un niño de 8 años por primera vez en la historia.

La Asociación Médica de Londres se opuso a este tratamiento a pesar de que había sido ya probado con éxito en 25 personas. Tan convencido estaba de que su hallazgo funcionaba, que el médico haría lo mismo con su propio hijo. El reconocimiento le llegaría mucho más tarde pero le llegó.

La vacuna contra la rabia: la primera vacuna creada en un laboratorio

Químico y bacteriólogo, Louis Pasteur inventó, además de la pasteurización y la forma para que la comida se mantuviese en buen estado, la vacuna contra la rabia. A diferencia de Jenner, Pasteur crearía su vacuna en un laboratorio por primera vez en la historia. Era el año 1880.

Cinco años después, y tras muchos experimentos con perros, se atrevería a vacunar a un niño mordido por un animal rabioso curando su enfermedad.

Lous Pasteur en 1885. Archivo: Albert Edelfelt

La búsqueda de la vacuna contra el coronavirus

Estos dos grandes padres de la inmunología allanarían el camino de los que vinieron después: Albert Calmette y Camille Guerin con la vacuna contra la tuberculosis; Max Theiler y su vacuna contra la fiebre amarilla; John Franklin Enders y su vacuna contra el sarampión; Jonas Salk y más tarde Albert Sabin y sus vacunas contra la poliomielitis; Concepción Camba y su vacuna contra la meningitis B y C

La carrera por encontrar la vacuna contra el coronavirus está siendo emocionante. A lo largo de las últimas semanas, asistimos a multitud de anuncios de investigaciones que se están llevando a cabo en todo el mundo.

Es sin embargo, una carrera que necesita sus tiempos. El acto de vacunarnos, que hoy nos parece tan simple, implica a muchísimas personas, muchísimos recursos y los suficientes ensayos clínicos como para garantiza que una vacuna es eficaz.

Para desarrollar una que pueda estar disponible para toda la población suelen invertirse unos 10 años. Los científicos acortaron a la mitad el tiempo para que la vacuna contra el ébola estuviera accesible. La ciencia está ahora haciendo todo lo que está en sus manos para que en sólo un año (en 2021) pueda estar lista una vacuna contra la Covid-19 en los casos de emergencia. ¿Es o no es un logro?

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