¿Duerme tu hijo 9 horas?

cuánto duerme tu hijo

La Academia Americana de Medicina del Sueño ha publicado hace poco las conclusiones de un estudio que recomienda que los niños en edad escolar duerman 9 horas como mínimo.

El objetivo de este estudio era investigar cómo afecta el sueño insuficiente a la salud mental, la cognición, la función cerebral y la estructura del cerebro de niños de entre 6 y 12 años.

Los niños en edad escolar que duermen menos de nueve horas por noche presentan diferencias en ciertas regiones del cerebro responsables de la memoria, la inteligencia y el bienestar en comparación con los que duermen las nueve a doce horas recomendadas por noche.

Entre el 1 de septiembre de 2016 y el 15 de octubre de 2018, se recogieron los datos de referencia de 11.878 individuos para el estudio, de los cuales 8.323 fueron elegibles y se incluyeron en este estudio (4.142 participantes en el grupo de sueño suficiente y 4,181 en el grupo de sueño insuficiente).

Encontraron que las conexiones funcionales de los ganglios corticobasales median los efectos del sueño insuficiente sobre la depresión, los problemas de pensamiento y la inteligencia cristalizada, y que las propiedades estructurales del lóbulo temporal anterior median el efecto del sueño insuficiente sobre la inteligencia cristalizada.

El 20% de los niños españoles carece de un horario regular de sueño

 

En España entre el 91,2% y el 76,1% del alumnado cree que tiene problemas para dormir con relación de dependencia con la edad. El 15% carece de un horario regular de sueño durante los días escolares. Estos datos son de la Agencia Española de Pediatría.

El sueño juega un papel fundamental en la “preparación escolar” y en el desarrollo saludable durante la infancia y la adolescencia; apoya el desarrollo físico y neurobiológico además de facilitar el aprendizaje académico y los procesos de consolidación de la memoria.

La privación del sueño conduce a una disminución en la atención según refieren los docentes y evidencian múltiples estudios, así como del rendimiento académico global.  Los niños inscritos en clases de recuperación tienen de manera significativa más problemas en el área del sueño.

Explica la AEP que en nuestra sociedad actual “el uso de las diversas modalidades de tecnologías (móviles, tablet, ordenadores, redes sociales…) accesibles las 24 horas está convirtiendo el tiempo de sueño en algo opcional en la vida ocupada de las personas, también entre los niños y adolescentes”.

Este concepto ha propiciado que la duración del sueño de los niños y adolescentes haya ido disminuyendo en las últimas décadas y sea uno de los mayores contribuyentes a los problemas de sueño en el presente siglo XXI.

Esta creciente pérdida de tiempo de sueño afecta a mayor población incluso que otras patologías del sueño como los trastornos respiratorios del sueño; especialmente si el uso de las tecnologías se realiza en el propio dormitorio del niño las dos horas previas al inicio del sueño.

Cada vez más estudios documentan la asociación entre el sueño con ritmos irregulares o en menor tiempo del necesario y el rendimiento escolar: los estudiantes con sueño inadecuado o patrones de sueño irregulares tienen peor rendimiento escolar; la deuda de sueño con más de dos horas de retraso a la hora de acostarse el fin de semana se relaciona con un bajo rendimiento académico. Otro gran estudio realizado en el sistema escolar español (= 1155, edad media 14 años) encontró una correlación significativa entre el fracaso en clase y las quejas de sueño, y la somnolencia matutina.

 

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